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17.3.14

Paseo

Me dice mi Amo:
Hoy toca salir de paseo mi adorada perrita.
Voy por la calle. Desnuda. A cuatro patas. Sujeta a una correa que termina en tu mano. La gente me mira, se ríe, cuchichea. Tú caminas distraído leyendo un folleto sobre residencias caninas. Un hombre te para y pregunta por mí, por mi raza. Le contestas que no tengo pedigree que me encontraste en la calle. Acaricia mi melena mientras te felicita por tener tan bello ejemplar. Yo agradezco la caricia lamiendo su mano. Continuamos el paseo. Me llevas hasta el tronco de un árbol. Estoy bien educada y levanto la pierna para orinar. Me limpias con un papel y ladro satisfecha. Te sientes feliz con tu perra y desechas la idea de llevarme a la residencia canina del folleto. Miras mis lomos morenos y las tetas colgando.

De repente alguien te saluda. Es una mujer. A su lado su perro. Mi Amo se acerca a ella y la besa. Hablan, ríen. El perro se acerca a mi culo y me huele. La mujer tira de la correa y lo retira. Siguen hablando. Ella es muy hermosa. Te pregunta si deseas cruzarme con su dálmata.
Entonces notas un tirón de la correa y ves mis ojos lagrimosos. El perro exhibe un miembro enorme y descapullado y tira de la correa de su Ama para acercarse a mí. Ríen al vernos. Le contestas que sería una buena idea pero que ahora tienes prisa. Quedan para verse de nuevo. Ella te da un beso de despedida y a mí una caricia en mi lomo. Entonces giro la cabeza y la muerdo. La mujer retira su mano instintivamente y tú tiras de la correa para alejarme de ella. Me recriminas lo que he hecho y con la correa azotas mi culo mientras la mujer intenta quitarle importancia al incidente. El dálmata observa la escena con su polla medio desenfundada, olisqueando mi coño. Me sujetas por la barbilla y me dices que estás muy disgustado. Una especie de medio aullido sale de mis mandíbulas. Te disculpas con la mujer y le aseguras que me castigarás como es debido. Ella me mira, levanta el pie y acaricia con la punta de su zapato mi coño. Te dice que no es bueno tenerme tan salida, que eso hace que mi comportamiento no sea adecuado y que tal vez su dálmata pudiera aliviar esa circunstancia. Su insistencia para cruzarme con su perro te irrita y le contestas que te gusto así de salida, que mi abstinencia me mantiene atenta y obediente. Ella no insiste y después de despedirse se va calle abajo con su dálmata arrastrando su polla inerte.

Entramos en una cafetería. Te sientas. Me tumbo a tus pies. El camarero se acerca y toma nota de lo que deseas. Te pregunta si quieres algo para mí. Le pides un plato con un poquito de agua. Al cabo de unos minutos vuelve con un café y el plato de agua. Lo pone delante de mí y acaricia mi melena. Le devuelvo la caricia lamiendo sus dedos y bebo del plato con mi lengüecita atrapando pequeños sorbos de agua.


Está muy bien enseñada te dice el camarero, yo tengo una igual, un poco más blanca pero de la misma estampa, continúa diciéndote. Le dices que eres muy afortunado. Se da media vuelta y se aleja. Al cabo regresa con una galleta en la mano. Se agacha hacia mí y me la muestra en su palma. Te miro, busco tu aprobación. Mueves la cabeza afirmativamente y con mis labios la atrapo con glotonería. Tiene un bonito culo dice el camarero mientras ve como devoro la galleta. Puede tocárselo si quiere, le contestas. No lo duda y pasa su mano por entre mis nalgas. Yo levanto el culo y abro las piernas. Ahora es un dedo el que recorre la hendidura de mis nalgas hasta que encuentra el orificio y me penetra. Gimo levemente....


Me sujetas la cara y me besas mientras el camarero introduce un segundo dedo. Tengo tus enormes ojos a milímetros mientras el tercer dedo busca mi hueco para seguir a sus compañeros. Ves la expresión de dolor en mi rostro. El camarero te mira buscando tu aprobación para introducir mas carne en mi culo. Una lágrima resbala por mis mejillas y decides que ya he pagado suficientemente mi galleta y le pides al camarero que extraiga sus dedos. Lo hace y se retira confuso y excitado.

Me arremolino a tus pies. Sientes mi calor en tus tobillos. 
Fuera comienza a llover y piensas en mis patitas mojándose. 
Llamas por el móvil a un taxi y me dices: ¿Te gusta mi perrita? Te adoro.

10.3.14

Secreto de Confesión

Ya he repetido hasta el cansancio que estoy de vuelta del bdsm, pero eso no significa que mi arteria sumisa no siga latiendo...

Hace poco alguien me sedujo con su voz y casi sin darme cuenta, una orden suya me hizo erizar de la cabeza a los pies, y aunque en principio me rebelé y hasta me reí y puse todos los reparos que pude, al final terminé obedeciendo y sometiéndome a sus deseos.

-¿Hace cuánto no te confiesas?
-¿Perdón?
-Que cuanto tiempo hace que te confesaste por última vez...
-Risas, mejor dicho, carcajadas, hasta que se me saltaron las lágrimas.

Cuando me recompuse y asimilé que su pregunta iba en serio, le contesté que no me confesaba desde tiempos inmemoriales, que ya ni lo recordaba.

-Bien putita, esta semana irás a confesarte. Pero llevarás vestido o falda e irás sin bragas.
-Hace frío para ir vestida así.
-Lo sé, pero así irás vestida, puedes ponerte medias o unas mallas finas, pero es la única concesión que te hago.
-Sí, Señor.
-Así me gusta putita, que seas obediente, es lo que más me gusta de ti, que tratas de rebelarte, pero tu docilidad te supera.
-¿Y qué le confieso al cura?
-No he terminado de decirte qué más llevarás puesto.
-Dime.
-Además llevarás unas bolas chinas en el culo.
-Mis bolas chinas no son anales.
-Ya te apañarás.
-Sí Señor.

Me dio las indicaciones y además, me dijo que debería informarle de lo sucedido a través de un post, también me envió a mi correo la imagen que debía insertar, porque según dijo, estaba benevolente y no me exigía una foto como prueba ya que yo le había demostrado que soy de fiar.


Aunque en un primer momento pensé en comprarme unas bolas chinas anales, opté mejor por el dildo que tengo y estuve varios días practicando en casa para sentirme más cómoda cuando fuera a la iglesia.

Unos días antes averigüé el horario y me pasé varias noches desvelada pensando en si sería capaz de hacerlo. "¿Pero tú de qué vas?", me repetí mil veces. "Ni siquiera le conoces personalmente, no sabes nada de Él, ¿a cuento de qué tienes que hacer lo que te ordenó?". Pero luego me imaginaba arrodillada en el confesionario sometiéndome a su voluntad, o volvía a oír los audios con su voz, e irremediablemente terminaba masturbándome hasta que el coño me escocía.

Decidí ir por la mañana.
La iglesia estaba prácticamente desierta, sólo un par de ancianas rezaban ante la imagen de un Cristo. Murmuraban tan bajito, que no logré identificar la letanía que repetían.
Me arrodillé en el confesionario y cuando el cura dio un par de golpes a la ventana empecé a confesarme.

-Perdóneme padre porque he pecado.
-¿Hace cuánto que no te confiesas?
-Desde que era adolescente padre.
-Cuéntame tus pecados hija.
-Soy ninfómana padre, quiero follar siempre o masturbarme a todas horas.
-Tu pecado es la lujuría hija.
-Sí padre, ese es mi pecado. De hecho, ahora mismo me estoy tocando y llevo un dildo metido en el culo.
-Contrólate hija, si vienes a la casa de Dios para que Él te perdone tienes que mostrar arrepentimiento.

Me había quitado las medias y comenzado a masturbarme tan pronto empecé a confesarme, así que cuando el cura dijo que me controlara, ya no era dueña de mí, mis dedos hurgaban frenéticos en mi coño y mis jugos chorreaban por la cara interna de mis muslos, mi placer iba in crescendo, hasta que exploté en un orgasmo que me hizo gemir sin ningún recato.

-Padre he vuelto a pecar.
-¿Estás arrepentida?
-No padre.
-Entonces no puedo perdonar tus pecados. Ve con Dios.

Salí de allí creyendo que mis piernas no me sostendrían en pie, temblaba como una hoja al viento y ni siquiera fui capaz de ponerme las medias. Cuando llegué a casa me saqué el dildo del culo, le hice una foto y se la envié con un mensaje corto: "Ya lo hice".

No hemos vuelto a hablar del tema, de hecho hace días que no hablamos, pero te prometí que cumpliría Tu orden y te informaría mediante un post, aquí tienes fe de ello.

16.1.14

Lapsos Eternos...


¿Cuanto tiempo hace que te até y amordacé?
¿Segundos?, ¿minutos?, ¿horas?, ¿días?...
Bajo alterado por la incertidumbre las escaleras del sótano. Tiro de la perilla y una luz mortecina alumbra el espacio apenas definido entre sombras.
¿Perrita? ¿perrita? pronuncio mientras me dirijo a la pared contraria tropezando con inservibles cacharros y muebles abandonados.
Y entonces oigo un gimoteo, una lastimosa invocación cariñosa y servil. Y apareces ante mí, desnuda, atada, amordazada y sentada sobre el duro cemento. Mueves tu cabecita y tus ojos desvelados por la luz me suplican que te lleve conmigo a la protectora umbría de mis pies, a la luz, al regazo de tu Amo.

Poso mi mano en tu vulva. La acaricio con impertinencia y compruebo que está húmeda e hinchada. Obtengo la certeza de que aun no llevas el tiempo suficiente, que tu coñito de perra no se ha secado por el paso del tiempo, que la desolación del abandono no hiere todavía tu cuerpo atado. Y decido alargar tu castigo, secar tu pubis, macerar tu deseo hasta llevarte al punto exacto en el que te rescataré de tu cautiverio, te tenderé en la cama y te follaré.
Compruebo las ataduras, ajusto la mordaza y haciendo caso omiso de tus ruegos apenas audibles te dejo allí a oscuras y en silencio.

Al cabo de unos minutos, sentado cómodamente en mi sillón recreo tu imagen de perra y no puedo evitar hacerme una larga y placentera paja.
Eso hará que tarde más en soltarte...

14.11.13

Pregunta

¿Qué impulsa a dos adultos con pareja a comportarse como un par de adolescentes alborotados?

De pronto alguno(a) de los que me leen me pueda resolver el interrogante, aunque la verdad no tiene mucha importancia el saber el porqué de dicho comportamiento, considero que lo fundamental y verdaderamente importante es sentirlo y dejarse llevar...

Hoy leyendo blogs encontré las palabras de mi querido Odiseo, refiriéndose a la sumisión cuando Dominante y sumis@ están separados: “una forma de sumisión donde la entrega se ejerce esencialmente a través del objetivo de la cámara. No es una entrega de persona a persona, de máscara a máscara dirían los griegos, sino a través del espejo donde las Gorgonas encuentran su destino. El Dueño de la Imagen es quien recibe la entrega a través de la Imagen, pero no directamente. ¿Acaso hoy podemos hablar de los encuentros de las pieles, sino más bien de encuentros simbólicos, donde confluye lo discursivo y lo constructivo? Ella es el Discurso y la Lengua con la que la construimos y la sometemos a su propia imagen. Gorgona última renacerá en el Pegaso que siempre estuvo en su corazón. Es ésta, la imagen, una de las formas de entrega que a mí me interesa y que acepto”.

Y agrega: "no es la presencia real o no la que indica la excelencia de la entrega, sino ese hilo rojo que en algún momento une a la sumisa y a su Amo. A través de la cam, del teléfono, de la imaginación o de lo que sea, todo es posible si existe la conciencia y la voluntad de que así sea.
En todo caso, hay muchas clases de piel, y la más más profunda es la piel del alma. De nada sirve fustigar la piel de una sumisa en real, si no es su piel interior la que nos entrega." (resaltado fuera de texto)

Luego de leerlo pensé, eso es lo que debe sucederles a ese par, se comportan así porque están unidos por un hilo rojo a través de los mensajes que se dejan, o cuando escuchan sus voces, o cuando se piensan e imaginan que se besan y se tocan, que se vuelven agua porque precisamente se han tocado la PIEL DEL ALMA.


Va por kim{AR}

16.10.13

Ahogo

No puede respirar y siente que se le va la vida...

A su alrededor sólo existen la oscuridad y el ahogo, ese ahogo que cada vez es más insoportable. Si por lo menos pudiera tomar una pequeña bocanada de aire, pero no, el aire no llega y la oscuridad no cesa. Está completamente desorientada, ¿cuánto tiempo ha pasado? No lo sabe, pero le parece que ha transcurrido una eternidad.
En su aquí y ahora apenas siente la pesada asfixia que lo envuelve todo; aunque también hay algo más, un sabor que le resulta familiar, que tiene grabado en su memoria como marca de hierro caliente al rojo vivo, sí, es Su sabor...

Por fin la libera, la luz intempestiva la ciega pero se siente aliviada porque puede respirar, tragar algo de saliva y poner polo a tierra. Tiene escasos segundos que apenas le permiten tomar nueva provisión de aire y contemplarle a lo lejos para ver sus ojos fijos en ella.

Otra vez la oscuridad, el ahogo y Su sabor...

Pero ahora es distinto, entra en juego otra sensación, una muy diferente a lo que ella conoce hasta ese momento. ¡Dios mío! -piensa- ¡Me estoy muriendo!
Nunca antes había sentido ésto, debe ser lo que llaman el breve espacio en que el alma abandona el cuerpo. Se siente liviana, casi etérea y sus piernas se agitan sin poderlas controlar. Siente una caricia a la cual no está acostumbrada y por tal razón no puede precisarla en su mente.

Él bebe de sus jugos como un sediento perdido en el desierto que acaba de encontrar un oasis, su oasis. Nunca antes la había tenido así, totalmente entregada a su lujuria recién descubierta, dejándose hacer, abriendo su coño hermoso y sonrosado sólo para él. Su lengua se aplica a proporcionarle más placer, desea que goce tanto como él viene haciéndolo desde hace unos meses, quiere darle más, necesita seguir, pero un fuerte tirón de sus cabellos se lo impide.


Vuelve a respirar y no es consciente de si realmente estuvo muerta, tal vez sí, pero eso ya no importa, ahora lo único que vale la pena es que Ella, su Dueña, siga gozando mientras cabalga sobre su cara y por eso se esmera en satisfacerla hundiendo su lengua hasta tocar Su fibra más íntima.
Ella grita, gime, y Sus fluidos le bañan boca y nariz durante Su prolongado orgasmo. Entonces le vuelve a ver a lo lejos, está echado en un rincón como lo que es, y tan quieto y silencioso como si no estuviera allí.

Se le ilumina la cara con una sonrisa maliciosa. Esta vez su Dueña dispuso premiarla a ella y que fuera él, Su perrito, quien se quedara con las ganas...

23.9.13

¿Recuerdas?

Aún me pongo arrozuda cuando recuerdo cada vez que llegabas cansado y al entrar en casa no necesitabas ni hablar, pues Tu cara lo decía todo. 
Como de costumbre y siguiendo Tus órdenes, cuando abrías la puerta me encontrabas allí desnuda y arrodillada frente a Ti, y después de chuparte la polla, corría por agua caliente con sal para aliviarte un poco, luego empezaba a masajearte los pies con aquella crema tan milagrosa que tienes.

Tu rostro poco a poco se iba relajando con cada toque de mis manos bien adiestradas, al mismo tiempo que Tu polla empezaba a crecer otra vez, me hacía la que no me daba cuenta pero estaba pendiente de cada movimiento de Tu cuerpo por imperceptible que fuera. Tan pronto te la veía morcillona empezaba a chupar uno a uno los dedos de Tus pies, empezaba por el más pequeño en Tu pie derecho, el siguiente, el otro, el contiguo y mi lengua asomaba a Tu empeine, luego lamía despacio el dedo gordo y era en ese momento que mi coño ya estaba como un mar, no hacías demorar mi placer y bajabas Tu pie para que se mojara en mi agua salada. Seguía lamiendo suavemente la planta de Tu pie izquierdo, es más sensible, con cada toque de mi lengua te estremeces, empiezas a jadear y a decirme que continúe así, "lo haces muy bien putita" yo obedezco, los deseos de mi AMO son los míos, chupo entre Tus dedos mientras siento Tu otro pie hundiéndose en mi coño ya empapado, alternas para que te limpie y me chupe todos mis jugos, eso te la pone más dura, sigue creciendo, creciendo, el glande brillante, brotando esa babita transparente que me encanta chupar, pero no me lo permites, me debo concentrar en Tus pies, en ese momento son la prioridad.


Me haces una seña para que empiece a subir, lentamente paso la punta de mi lengua por toda Tu piel, mordisqueo Tus rodillas, beso Tus corvas, flaqueas, a veces el placer te hace perder el control pero te repones de inmediato, luego la cara interna de Tus muslos y ya Tu polla a punto de estallar, dura y enorme pero no me permites tocarla, aún no es tiempo, sé perfectamente donde tengo que ir primero... Tu culo, con su aroma inconfundible a Ti, mezcla de jabón de almendras, Hugo Boss y Tu sudor, ese olor Tuyo que sabes me vuelve loca, empiezo a morderte las nalgas sólo para que se pongan algo coloradas pero sin llegar a hacerte daño, luego paso mi lengua por toda Tu raja desde el inicio de Tu espalda y sigo bajando con ansia, con mi deseo por Ti a flor de piel, separo Tus nalgas para descubrir Tu agujero que palpita expectante, hundo mi lengua en él y la sientes suave, húmeda, pequeña, juguetona, lamo las paredes de Tu agujero, la piel alrededor, toda la raja otra vez hasta el inicio de los huevos, jadeas como un animal cuando con mi lengua me abro paso hacia Tus huevos para comérmelos a placer, "¡Así zorra, sigue así!", mi boca empieza a chupar más rápidamente, ya mi placer no importa, sólo el Tuyo, te mueves, gimes, respiras fuerte, sé que estás a punto de correrte y entonces tiras de mi pelo con fuerza para regalarme lo que más me gusta...Tu polla!!!


Me follas la boca de forma salvaje, a un ritmo fuera de Ti, ya viene la leche, siento como sube, como con cada empujón saldrá como fuente vertiginosa y me bañarás con Tu placer que es el mío, toda Tu leche corre por mi boca, cara, pelo, cuello, tetas, me untas toda y soy feliz AMO, sabes que soy muy feliz.

30.7.13

Comienzo


Desde que recibí su primer privado supe que se había hecho clic entre nosotros, así que cuando la conversación derivó a ese tema, éste fluyó naturalmente.

-¿Te gustaría que te domine?
-Sí, me gustaría, pero me da miedo
-Ya lo probaremos algún día, pero, ¿miedo de qué?
-No sé, ahora mismo me late el corazón a mil por hora, pero seguro que contigo será más fácil
-Ojalá pudiera verte, seguro que estás rojo como un tomate jajajaja
-Es eso que te gustaría hacer, que siempre te ha gustado hacer, pero que nunca te has atrevido y sí, creo que me parezco a un tomate
-Te aseguro que por aquí puede ser igual de intenso, incluso más intenso creo yo, porque por este medio te puedes abrir más, no sé si me comprendes, te sientes a salvo ¿me explico?
-Sí, creo que sé lo que me quieres decir
-Cuando no quieres más, simplemente te desconectas y ya está
-Te entiendo
-No hay eso del amante que te puede llegar con un mal rollo a la casa o al trabajo; obviamente me dirás que tampoco hay algo fundamental como es el tacto, el olfato, el gusto, pero lo prefiero así
-Imaginarlo es bello, imaginarte es excitante
-Soy muy quisquillosa para muchas cosas y estoy segura que un cara a cara rompería el hechizo, por lo pronto se me ocurre que podríamos intentar un día a la semana
-Por mí vale, estaría dispuesto a atreverme
-No tengas miedo, confía en mí, será un descubrimiento mutuo
-Pero te aseguro que soy un pardillo en esto, aunque supongo que ya lo sabes, confío en ti
-Vamos a hacer una cosa si te parece, ve pensando en todo lo que quisieras que experimentáramos juntos y me lo vas escribiendo día a día en un correo, así la próxima vez sabré por donde empezar
-Me has puesto deberes
-Esa es la idea, me dirás que te gusta más, que te llama la atención
-Sí, pero si te parece ridículo lo que digo...
-No me va a parecer ridículo, conmigo puedes ser como quieras ser, como te nazca ser, hacer todo lo que quieras
-Vale yo lo intento, pero si sale mal que sepas que será por mi culpa
-Si sale mal, no es culpa de nadie, simplemente no funcionó como hubiéramos deseado y ya, no hay que darle más vueltas... 




Hace días que estás en mi mente a diario, me excita descubrirte poco a poco, saber que me voy alojando en tu cerebro como un tumor que no puedes ni quieres extirpar.
Estoy húmeda y con sabor a mar, mi mar que empieza a desbordarse cuando te pienso...

2.7.13

Selva...

"Esta tarde ha estado una amiga en casa, hemos jugado, hecho fotos, se ha subido sobre mí mientras me masturbaba...me he puesto a cien pero no me corrí, no siempre consigue la gente impresionar a mi cerebro a la vez que a mi polla como lo haces tú. 
El día que te tenga frente a mí con sólo verte acercarte a mi polla me correré, y luego, al empezar a chupármela volveré a correrme y después te la metería y me volvería a correr.
¿Sabes?, si fueras mi sumisa te llamaría "selva", porque así te siento, densa, oscura, peligrosa, intensa como una selva, y me gustaría atravesarte como cuando cruzamos la selva abriéndonos camino con el machete, sintiendo la humedad en la piel, eso quizá me lo transmites tú, lo siento cuando te veo, la densidad de una planta carnívora. 
Sí, SELVA, tan peligrosa pero tan fascinante como la selva, quien la ha conocido no la olvida nunca y siempre quiere volver a ella, como los exploradores que se pierden en la hercinia.
Tú transmites densidad, textura carnal y cuando te leo siento como si escribieras con la piel, con la humedad de tu coño y tu sangre menstrual. Sabes, eres como un baño de sensualidad. Eres un vicio...
Ahora vendrá la otra comida, la que no es tan buena, ni de gourmet como tú. Si no fuera un delito, creo que te cocinaría y te comería a cachitos.
"



Releo sus palabras y me quedo pensando en él, recordando su mirada que me hace sentir hermosa, su deseo por mí, la expresión de su cara cuando se corre... Creo que es cierto lo que dice. Soy SELVA y él un explorador que no puede dejar de adentrarse en mi manigua para que lo devore. Soy su vicio, la que le rompe los esquemas sin proponérselo, la que se deja dominar pero lo domina, la vorágine de su vida.

No entiendo qué nos hace clic, tal vez la respuesta la tengan los sexólogos, médicos o psicólogos; yo sólo sé lo que siento, lo que me produce cada vez que aparece. 
Me desnuda hasta el alma y eso no me gusta, por eso paso días y hasta meses evitándolo, pero no sirve de nada, cuando volvemos a encontrarnos me derrito y empiezo a ronronear como su gata, se me humedece el coño y las ganas me pueden, las infinitas ganas de que se abra camino en mi espesura...

26.6.13

Federico (I)

Ese era su nombre. Lo conocí en un Chat y como un depredador me atrapó. Por esa época no tenía idea que era BDSM, y menos aún, que alguien pudiera disfrutar sexualmente con su práctica.

Empezó a atraerme hacia sí poco a poco. Lo que inicialmente me cautivó fue su voz, una voz profunda y gutural que parecía venida de un abismo, (el mismo en el cual me sumergí) después fue su charla inteligente y divertida, hablábamos de cualquier tema, desde las memorias de Adriano hasta la pequeña Lulú, ¿o eran las edades de Lulú?
Me contaba de cómo eran sus mañanas invernales y yo en contra posición le conversaba de las mías soleadas y con un cielo tan límpido que no permite fantasear con nubes. Y entre charla y charla cualquier día me preguntó si tenía el coño depilado, así como quien pregunta que hora es, y yo le fui respondiendo con la misma naturalidad que sí, que aunque tenía poco vello corporal y nadie me había instruido en ello, me lo depilaba desde los 16 años, entonces siguió el mismo hilo y fue indagando sobre cómo me gustaba que me follaran, si practicaba sexo oral, si mi marido (ahora ex marido) me comía el culo, si usaba juguetes sexuales, etc., y yo como autómata le contestaba que me excitaba una polla gruesa penetrándome violentamente, que hasta me corría cuando la chupaba, que sólo me habían follado por detrás cuatro veces en toda mi vida (la primera prácticamente violada) y que nunca había usado ningún juguete.

Y entonces dijo lo que me acabó de hundir: “¿Quieres ser Mía?” y yo sin pensarlo siquiera le respondí: “Sí quiero”. A partir de ese momento empezaron las llamadas, a mi coste por supuesto, porque el maldito lo único que pagó de su propio peculio fue un par de horchatas y dos granizados de limón; la compra de juguetes sexuales que ni siquiera sabía qué eran, como usarlos ni como pedirlos en los sexshop; la instalación de webcam en mi ordenador y mis primeras agujetas en el gimnasio porque al señor le parecí algo pasada de kilos.


Debía vestir siempre con falda a excepción de los domingos que estaba autorizada para vestirme como quisiera, sin tanga todos los días y con los labios vaginales y pezones pintados con labial carmesí, una vez a la semana debía llevar puestas bolas chinas durante doce horas y día de por medio debía llamarlo al móvil desde mi oficina, generalmente me ordenaba que me situara en un lugar concurrido o que tuviera afluencia de gente, así que me iba para donde mis secretarias, o al baño, o la cafetería, tan pronto me contestaba lo saludaba con respeto y siempre tratándolo de usted, debía describirle con detalle como iba vestida y las sensaciones que había experimentado hasta ese momento, luego con esa voz… Su voz que me derretía y me hacía mojar tan pronto le oía, lograba que mi libido fuera in crescendo hasta lograr que gimiera de placer pidiéndole otro, y otro, y otro, "por favor, no quiero parar Amo".



Sí, sí, ya sé que es tu turno de usar el ordenador pero no me fastidies más, será otro día que acabo esta historia...

23.6.13

Al fin solos...

"Bueno Lau...
No sabes el gusto, la alegría y el morbo por habernos encontrado.
Con el tiempo he aprendido a no ilusionarme demasiado, pero no sé por qué esto me ilusiona."

Y yo que me creía de vuelta de todo, también volví a ilusionarme.

Sentí como si hubiera encontrado a mi doble, pero en versión masculina; me puso a cien sin decirme nada más. Y luego, al seguir hablando, al seguir conociéndonos poco a poco, fue despertando en mí sensaciones que pensaba olvidadas.

En un lapso de 24 horas me hizo sentir puta otra vez, me mantuvo húmeda todo el tiempo pero con la prohibición de desbordar mi mar, tuve que hacer un esfuerzo casi sobre humano para imponerme ese dique, para tocarme sin pasarme de la raya, para evitar que mi pareja se me acercara y sus manos me hicieran perder el control, quería seguir sintiéndome así durante todo el tiempo que Él determinara.

Y entonces, así sin más, me descubrí de nuevo obedeciendo, sometida a Su voluntad y Sus deseos...

PD: Una vez obtenido el permiso, desbordé todo mi mar en la boca de mi compañero...

13.6.13

La Sesión

Esta semana hablando con un amigo por facebook, me preguntó qué me gustaba. Le respondí que dormir. Él rió y a su vez me contó sus gustos, me fijé en que somos muy afines, sobre todo en lo que al sexo se refiere, pero, ¿a quién no le gusta el sexo?

Luego en su perfil observé que además de lo que me dijo, también le gustan los juegos de rol; eso me ha estado dando vueltas en la cabeza por estos días y me hizo acordar de mi época sumisa, así que esta vez plasmo aquí el recuerdo de una de mis sesiones, pero a través de los ojos de mi Amo por ese entonces...


Conecto los altavoces y dejo el despacho en penumbra. Las veinte horas, entro en el messenger.
A mi espalda y sobre la cabeza un pequeño icono bizantino del siglo V d.C., un capricho arrancado a base de comisiones.

"Hola..." parpadea la pantalla.

No respondo, me gusta tenerla en tensión unos minutos. Es como obtengo la cocción exacta de su libido.

"No te toques, no te muevas, no hables" escribo en el teclado.

Abro mi agenda y repaso la semana. Me desabrocho la corbata y me aflojo el cinturón.
La pantalla no da señales de variación ninguna. Siempre ha sido muy obediente.

"Debes aprender a permanecer a mi disposición..." vuelvo a teclear.
Noto mi polla hinchándose. Siempre reacciona estupendamente ante sus muestras de sumisión.
Me fijo en el amplio sofá blanco del despacho, recuerdo como celebré mi ascenso follando con una puta sobre él.

"Conecta tu micrófono" y al instante oigo su lejana respiración. De momento es calmada, profunda.
Bebo un sorbo, subo los pies a la brillante mesa de ébano y me recuesto sobre el sillón.
Me desabrocho los pantalones. Extraigo mi engordada polla.

Conecto mi micrófono.
"¿Me oyes?"
"Si Señor..." responde
"¿Estas excitada?"
"Si..." dice lánguidamente
"¿Quieres masturbarte verdad?"
"Sí, lo deseo..." afirma sin dudarlo
"Hoy no te vas a correr, voy a masturbarme y tú no podrás hacerlo"
No responde, se hace un silencio cargado, tenso.
"¿Me has oído?" la pregunto
"Sí, Señor..."
"Ahora permanece en silencio e inmóvil..."

Cierro los ojos y mientras mi mano trabaja con experiencia mi miembro, la imagino quieta, silenciosa, sumisa.
Me corro arropado por el sonido arrullador de su respiración sumisa.
Es justo en ese momento cuando la siento más mía que nunca, cuando la adoro, cuando la poseo como nadie la poseerá.

"Me has complacido, te felicito...." y desconecto el messenger.