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25.4.14

Hasta Siempre GABO

Fragmento extraído de la novela "Cien años de Soledad" - Gabriel García Márquez



"Se llamaba Mauricio Babilonia. Había nacido y crecido en Macondo, y era aprendiz de mecánico en los talleres de la compañía bananera. Meme lo había conocido por casualidad, una tarde en que fue con Patricia Brown a buscar el automóvil para dar un paseo por las plantaciones. Como el chófer estaba enfermo, lo encargaron a él de conducirlas, y Meme pudo al fin satisfacer su deseo de sentarse junto al volante para observar de cerca el sistema de manejo. Al contrario del chófer titular, Mauricio Babilonia le hizo una demostración práctica. Eso fue por la época en que Meme empezó a frecuentar la casa del señor Brown, y todavía se consideraba indigno de damas el conducir un automóvil. Así que se conformó con la información teórica y no volvió a ver a Mauricio Babilonia en varios meses. Más tarde había de recordar que durante el paseo le llamó la atención su belleza varonil, salvo la brutalidad de las manos, pero que después había comentado con Patricia Brown la molestia que le produjo su seguridad un poco altanera. El primer sábado en que fue al cine con su padre, volvió a ver a Mauricio Babilonia con su muda de lino, sentado a poca distancia de ellos, y advirtió que él se desinteresaba de la película por volverse a mirarla, no tanto por verla como para que ella notara que la estaba mirando. A Meme le molestó la vulgaridad de aquel sistema. Al final, Mauricio Babilonia se acercó a saludar a Aureliano Segundo, y sólo entonces se enteró Meme de que se conocían, porque él había trabajado en la primitiva planta eléctrica de Aureliano Triste, y trataba a su padre con una actitud de subalterno. Esa comprobación la alivió del disgusto que le causaba su altanería. No se habían visto a solas, ni se habían cruzado una palabra distinta del saludo, la noche en que soñó que él la salvaba de un naufragio y ella no experimentaba un sentimiento de gratitud sino de rabia. Era como haberle dado una oportunidad que él deseaba, siendo que Meme anhelaba lo contrario, no sólo con Mauricio Babilonia, sino con cualquier otro hombre que se interesara en ella. Por eso le indignó tanto que después del sueño, en vez de detestarlo, hubiera experimentado una urgencia irresistible de verlo. La ansiedad se hizo más intensa en el curso de la semana, y el sábado era tan apremiante que tuvo que hacer un grande esfuerzo para que Mauricio Babilonia no notara al saludarla en el cine que se le estaba saliendo el corazón por la boca. Ofuscada por una confusa sensación de placer y rabia, le tendió la mano por primera vez, y sólo entonces Mauricio Babilonia se permitió estrechársela. Meme alcanzó en una fracción de segundo a arrepentirse de su impulso, pero el arrepentimiento se transformó de inmediato en una satisfacción cruel, al comprobar que también la mano de él estaba sudorosa y helada. Esa noche comprendió que no tendría un instante de sosiego mientras no le demostrara a Mauricio Babilonia la vanidad de su aspiración, y pasó la semana revoloteando en torno de esa ansiedad. Recurrió a toda clase de artimañas inútiles para que Patricia Brown la llevara a buscar el automóvil. Por último, se valió del pelirrojo norteamericano que por esa época fue a pasar vacaciones en Macondo, y con el pretexto de conocer los nuevos modelos de automóviles se hizo llevar a los talleres. Desde el momento en que lo vio, Meme dejó de engañarse a sí misma, y comprendió que lo que pasaba en realidad era que no podía soportar los deseos de estar a solas con Mauricio Babilonia, y la indignó la certidumbre de que éste lo había comprendido al verla llegar. 
-Vine a ver los nuevos modelos -dijo Meme. 
-Es un buen pretexto -dijo él. 
Meme se dio cuenta de que se estaba achicharrando en la lumbre de su altivez, y buscó desesperadamente una manera de humillarlo. Pero él no le dio tiempo. «No se asuste -le dijo en voz baja-. No es la primera vez que una mujer se vuelve loca por un hombre.» Se sintió tan desamparada que abandonó el taller sin ver los nuevos modelos, y pasó la noche de extremo a extremo dando vueltas en la cama y llorando de indignación. El pelirrojo norteamericano, que en realidad empezaba a interesarle, le pareció una criatura en pañales. Fue entonces cuando cayó en la cuenta de las mariposas amarillas que precedían las apariciones de Mauricio Babilonia. Las había visto antes, sobre todo en el taller de mecánica, y había pensado que estaban fascinadas por el olor de la pintura. Alguna vez las había sentido revoloteando sobre su cabeza en la penumbra del cine. Pero cuando Mauricio Babilonia empezó a perseguirla, como un espectro que sólo ella identificaba en la multitud, comprendió que las mariposas amarillas tenían algo que ver con él. Mauricio Babilonia estaba siempre en el público de los conciertos, en el cine, en la misa mayor, y ella no necesitaba verlo para descubrirlo, porque se lo indicaban las mariposas. Una vez Aureliano Segundo se impacientó tanto con el sofocante aleteo, que ella sintió el impulso de confiarle su secreto, como se lo había prometido, pero el instinto le indicó que esta vez él no iba a reír como de costumbre: «Qué diría tu madre si lo supiera.» Una mañana, mientras podaban las rosas, Fernanda lanzó un grito de espanto e hizo quitar a Meme del lugar en que estaba, y que era el mismo del jardín donde subió a los cielos Remedios, la bella. Había tenido por un instante la impresión de que el milagro iba a repetirse en su hija, porque la había perturbado un repentino aleteo. Eran las mariposas. Meme las vio, como si hubieran nacido de pronto en la luz, y el corazón le dio un vuelco. En ese momento entraba Mauricio Babilonia con un paquete que, según dijo, era un regalo de Patricia Brown. Meme se atragantó el rubor, asimiló la tribulación, y hasta consiguió una sonrisa natural para pedirle el favor de que lo pusiera en el pasamanos porque tenía los dedos sucios de tierra. Lo único que notó Fernanda en el hombre que pocos meses después había de expulsar de la casa sin recordar que lo hubiera visto alguna vez, fue la textura biliosa de su piel. 
-Es un hombre muy raro -dijo Fernanda-. Se le ve en la cara que se va a morir. 
Meme pensó que su madre había quedado impresionada por las mariposas. Cuando acabaron de podar el rosal, se lavó las manos y llevó el paquete al dormitorio para abrirlo. Era una especie de juguete chino, compuesto por cinco cajas concéntricas, y en la última una tarjeta laboriosamente dibujada por alguien que apenas sabía escribir: Nos vemos el sábado en el cine. Meme sintió el estupor tardío de que la caja hubiera estado tanto tiempo en el pasamanos al alcance de la curiosidad de Fernanda, y aunque la halagaba la audacia y el ingenio de Mauricio Babilonia, la conmovió su ingenuidad de esperar que ella le cumpliera la cita. Meme sabía desde entonces que Aureliano Segundo tenía un compromiso el sábado en la noche. Sin embargo, el fuego de la ansiedad la abrasó de tal modo en el curso de la semana, que el sábado convenció a su padre de que la dejara sola en el teatro y volviera por ella al terminar la función. Una mariposa nocturna revoloteó sobre su cabeza mientras las luces estuvieron encendidas. Y entonces ocurrió. Cuando las luces se apagaron, Mauricio Babilonia se sentó a su lado. Meme se sintió chapaleando en un tremedal de zozobra, del cual sólo podía rescatarla, como había ocurrido en el sueño, aquel hombre oloroso a aceite de motor que apenas distinguía en la penumbra. 
-Si no hubiera venido -dijo él-, no me hubiera visto más nunca. 
Meme sintió el peso de su mano en la rodilla, y supo que ambos llegaban en aquel instante al otro lado del desamparo. 
-Lo que me choca de ti -sonrió- es que siempre dices precisamente lo que no se debe. 
Se volvió loca por él. Perdió el sueño y el apetito, y se hundió tan profundamente en la soledad, que hasta su padre se le convirtió en un estorbo. Elaboró un intrincado enredo de compromisos falsos para desorientar a Fernanda, perdió de vista a sus amigas, saltó por encima de los convencionalismos para verse con Mauricio Babilonia a cualquier hora y en cualquier parte. Al principio le molestaba su rudeza. La primera vez que se vieron a solas, en los prados desiertos detrás del taller de mecánica, él la arrastró sin misericordia a un estado animal que la dejó extenuada. Tardó algún tiempo en darse cuenta de que también aquella era una forma de la ternura, y fue entonces cuando perdió el sosiego, y no vivía sino para él, trastornada por la ansiedad de hundirse en su entorpecedor aliento de aceite refregado con lejía. Poco antes de la muerte de Amaranta tropezó de pronto con un espacio de lucidez dentro de la locura, y tembló ante la incertidumbre del porvenir. Entonces oyó hablar de una mujer que hacía pronósticos de barajas, y fue a visitarla en secreto. Era Pilar Ternera. Desde que ésta la vio entrar, conoció los recónditos motivos de Meme. «Siéntate, -le dijo-. No necesito de barajas para averiguar el porvenir de un Buendía.» Meme ignoraba, y lo ignoró siempre, que aquella pitonisa centenaria era su bisabuela. Tampoco lo hubiera creído después del agresivo realismo con que ella le reveló que la ansiedad del enamoramiento no encontraba reposo sino en la cama. Era el mismo punto de vista de Mauricio Babilonia, pero Meme se resistía a darle crédito, pues en el fondo suponía que estaba inspirado en un mal criterio de menestral. Ella pensaba entonces que el amor de un modo derrotaba al amor de otro modo, porque estaba en la índole de los hombres repudiar el hambre una vez satisfecho el apetito. Pilar Ternera no sólo disipó el error, sino que le ofreció la vieja cama de lienzo donde ella concibió a Arcadio, el abuelo de Meme, y donde concibió después a Aureliano José. Le enseñó además cómo prevenir la concepción indeseable mediante la vaporización de cataplasmas de mostaza, y le dio recetas de bebedizos que en casos de percances hacían expulsar «hasta los remordimientos de conciencia». Aquella entrevista le infundió a Meme el mismo sentimiento de valentía que experimentó la tarde de la borrachera. La muerte de Amaranta, sin embargo, la obligó a aplazar la decisión. Mientras duraron las nueve noches, ella no se apartó un instante de Mauricio Babilonia, que andaba confundido con la muchedumbre que invadió la casa. Vinieron luego el luto prolongado y el encierro obligatorio, y se separaron por un tiempo. Fueron días de tanta agitación interior, de tanta ansiedad irreprimible y tantos anhelos reprimidos, que la primera tarde en que Meme logró salir fue directamente a la casa de Pilar Ternera. Se entregó a Mauricio Babilonia sin resistencia, sin pudor, sin formalismos, y con una vocación tan fluida y una intuición tan sabia, que un hombre más suspicaz que el suyo hubiera podido confundirlas con una acendrada experiencia. Se amaron dos veces por semana durante más de tres meses, protegidos por la complicidad inocente de Aureliano Segundo, que acreditaba sin malicia las coartadas de la hija, sólo por verla liberada de la rigidez de su madre. 
La noche en que Fernanda los sorprendió en el cine, Aureliano Segundo se sintió agobiado por el peso de la conciencia, y visitó a Meme en el dormitorio donde la encerró Fernanda, confiando en que ella se desahogaría con él de las confidencias que le estaba debiendo. Pero Meme lo negó todo. Estaba tan segura de sí misma, tan aferrada a su soledad, que Aureliano Segundo tuvo la impresión de que ya no existía ningún vínculo entre ellos, que la camaradería y la complicidad no eran más que una ilusión del pasado. Pensó hablar con Mauricio Babilonia creyendo que su autoridad de antiguo patrón lo haría desistir de sus propósitos, pero Petra Cotes lo convenció de que aquellos eran asuntos de mujeres, así que quedó flotando en un limbo de indecisión, y apenas sostenido por la esperanza de que el encierro terminara con las tribulaciones de la hija. 
Meme no dio muestra alguna de aflicción. Al contrario, desde el dormitorio contiguo percibió Úrsula el ritmo sosegado de su sueño, la serenidad de sus quehaceres, el orden de sus comidas y la buena salud de su digestión. Lo único que intrigó a Úrsula después de casi dos meses de castigo, fue que Meme no se bañara en la mañana, como lo hacían todos, sino a las siete de la noche. Alguna vez pensó prevenirla contra los alacranes, pero Meme era tan esquiva con ella por la convicción de que la había denunciado, que prefirió no perturbarla con impertinencias de tatarabuela. Las mariposas amarillas invadían la casa desde el atardecer. Todas las noches, al regresar del baño, Meme encontraba a Fernanda desesperada, matando mariposas con la bomba de insecticida. «Esto es una desgracia -decía-. Toda la vida me contaron que las mariposas nocturnas llaman la mala suerte.» Una noche, mientras Meme estaba en el baño, Fernanda entró en su dormitorio por casualidad, y había tantas mariposas que apenas se podía respirar. Agarró cualquier trapo para espantarlas, y el corazón se le heló de pavor al relacionar los baños nocturnos de su hija con las cataplasmas de mostaza que rodaron por el suelo. No esperó un momento oportuno, como lo hizo la primera vez. Al día siguiente invitó a almorzar al nuevo alcalde, que como ella había bajado de los páramos, y le pidió que estableciera una guardia nocturna en el traspatio, porque tenía la impresión de que se estaban robando las gallinas. Esa noche, la guardia derribó a Mauricio Babilonia cuando levantaba las tejas para entrar en el baño donde Meme lo esperaba, desnuda y temblando de amor entre los alacranes y las mariposas, como lo había hecho casi todas las noches de los ciento cinco últimos días. Un proyectil incrustado en la columna vertebral lo redujo a cama por el resto de su vida. Murió de viejo en la soledad, sin un quejido, sin una protesta, sin una sola tentativa de infidencia, atormentado por los recuerdos y por las mariposas amarillas que no le concedieron un instante de paz, y públicamente repudiado como ladrón de gallinas."


1.4.14

Leído por ahí...

Mis musas me han abandonado, así que esta vez recurro a la mejor prosa que he leído por estos lares, así ellos digan que Los Tipos Duros No Escriben Blogs

"Earl era un ex-marido novato cuyo primer matrimonio había alcanzado el clímax erótico cuando ayudó a su esposa a rellenar el pavo por Acción de Gracias. Selma era una abogada que provocaba por igual flagelaciones de culpa y planteamientos vitales entre sacerdotes y homosexuales. Hablaron durante horas y dejaron de escucharse después de los holas."

"Feliz es el destino de las vírgenes vestales, pues olvidan al mundo y el mundo las olvida a ellas. Brillo eterno de la mente inmaculada, cada oración aceptada y cada deseo renunciado."
Mary (Kirsten Dunst) recitando a Alexander Pope • ¡Olvídate de mí!

14.11.13

Pregunta

¿Qué impulsa a dos adultos con pareja a comportarse como un par de adolescentes alborotados?

De pronto alguno(a) de los que me leen me pueda resolver el interrogante, aunque la verdad no tiene mucha importancia el saber el porqué de dicho comportamiento, considero que lo fundamental y verdaderamente importante es sentirlo y dejarse llevar...

Hoy leyendo blogs encontré las palabras de mi querido Odiseo, refiriéndose a la sumisión cuando Dominante y sumis@ están separados: “una forma de sumisión donde la entrega se ejerce esencialmente a través del objetivo de la cámara. No es una entrega de persona a persona, de máscara a máscara dirían los griegos, sino a través del espejo donde las Gorgonas encuentran su destino. El Dueño de la Imagen es quien recibe la entrega a través de la Imagen, pero no directamente. ¿Acaso hoy podemos hablar de los encuentros de las pieles, sino más bien de encuentros simbólicos, donde confluye lo discursivo y lo constructivo? Ella es el Discurso y la Lengua con la que la construimos y la sometemos a su propia imagen. Gorgona última renacerá en el Pegaso que siempre estuvo en su corazón. Es ésta, la imagen, una de las formas de entrega que a mí me interesa y que acepto”.

Y agrega: "no es la presencia real o no la que indica la excelencia de la entrega, sino ese hilo rojo que en algún momento une a la sumisa y a su Amo. A través de la cam, del teléfono, de la imaginación o de lo que sea, todo es posible si existe la conciencia y la voluntad de que así sea.
En todo caso, hay muchas clases de piel, y la más más profunda es la piel del alma. De nada sirve fustigar la piel de una sumisa en real, si no es su piel interior la que nos entrega." (resaltado fuera de texto)

Luego de leerlo pensé, eso es lo que debe sucederles a ese par, se comportan así porque están unidos por un hilo rojo a través de los mensajes que se dejan, o cuando escuchan sus voces, o cuando se piensan e imaginan que se besan y se tocan, que se vuelven agua porque precisamente se han tocado la PIEL DEL ALMA.


Va por kim{AR}

7.11.13

7 maneras para follar según la literatura

El siguiente es un artículo de otra Laura (@LauraGalindoM


"Los españoles follan, los argentinos garchan, los venezolanos cogen, los guatemaltecos chiman, los mexicanos chingan, los cubanos singan, los colombianos tiran, los peruanos cachan, los bíblicos fornican, los animales copulan, y los más lobos hacen el amor. ¡Bien pueda escoja! Los países hispanohablantes registran los menores índices de desarrollo en el mundo, pero sospecho que tienen la mayor cantidad de coloquialismos para referirse al proceso anatómico causante de la superpoblación en China. Lástima que eso no sirva de nada ante el analfabetismo, la desnutrición o la pobreza.

Al parecer un país tiene tantos gentilicios como formas de hablar de sexo. Por ejemplo, los paisas “pichan”, ya se podrán  imaginar ustedes la cara de mis amigos en Medellín cuando el portero de la universidad no me dejó entrar sin carné y en plena pataleta dije: “¡me da tanta ira que me provoca espicharlo!” Mis amigas en Bogotá “tiran”, se tiran al novio, al ex novio, al novio de la amiga o a la amiga en algunos casos, y en el pueblo de mi abuela, hablan de “encamarse”, ellos se encaman la hija del vecino, a la muchacha de la tienda, a la que vende los amasijos o a la que les cuida la finca.

La cantidad de sinónimos que existen para tirar –soy bogotana y como ya dije los bogotanos tiramos- no es producto exclusivo de la jerga y el lenguaje cotidiano, en la literatura abundan las metáforas y las comparaciones al respecto, algunas maravillosamente concebidas y otras bastante desafortunadas. Federico García Lorca, poeta y dramaturgo de principios del siglo XX, nunca folló como lo haría cualquier español, según él mismo dice en La casada infiel, él “montó en potra de nácar”: “Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo”.

Los chilenos Pablo Neruda e Isabel Allende parecen tener una extraña fijación con los desastres naturales, Neruda, al parecer se tiene en muy buena estima y en Materia Nupcial habla de “inundar con amapolas y relámpagos: “la inundaré de amapolas y relámpagos, la envolveré en rodillas, en labios y en aguas, la entraré con pulgadas de epidermis llorando y presiones de crimen y pelos empapados”. Isabel Allende por su lado, es un poco más ingenua y prefiere inundar con aguas felices, o por lo menos, eso dice en De amor y Sombra: “Mucho después, cuando sintió vibrar el cuerpo de ella como un delicado instrumento y un hondo suspiro salió de su boca para alimentar la suya, una formidable represa estalló en su vientre y la fuerza de ese torrente lo sacudió, inundando a Irene de aguas felices”. Yo no soy muy hábil con el tema, pero dudo mucho que ofrecerse a “inundar al otro” resulte en algo bueno, personalmente, encuentro aterradoras las alusiones a desastres naturales.

Juan Manuel Roca es un poeta paisa pero no picha, según dice en su poema Cuerpos él prefiere visitar su más húmedo lugar: “Ah: volver a visitar tu más húmedo lugar a horas imprevistas, mientras abres la página en blanco de tus piernas” y según Inventaremos nuestro propio idioma de Gioconda Belli, ella gorgojea, aguahabla y chorrea como las fuentes: “llenaremos de palabras y risa las paredes del mundo mientras vamos vertiendo el amor de nuestros cuerpos, gorgogiando, aguahablando, chorreandonos como las fuentes”. Más y más agua, menos mal que esta vez no es en proporciones excesivas capaces de desaparecer poblaciones enteras.

El gran Gabo por su lado, prefiere despojar de su intimidad con tres zarpazos, tal como lo narra uno de mis capítulos favoritos en Cien años de soledad: “Ella tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para no morirse cuando una potencia ciclónica asombrosamente regulada la levantó por la cintura y la despojó de su intimidad con tres zarpazos y la descuartizó como a un pajarito”. Por más fascinante que encuentre la historia de Rebeca y José Arcadio, me cuesta mucho no perturbarme con la idea de que una potencia ciclónica me despoje de mi intimidad en tres zarpazos, y me cuesta aún más, imaginar un galán que no termine con una demanda por intento de homicidio luego de incluir “descuartizar como a un pajarito” entre sus frases de conquista. Las inundaciones no suenan tan terribles ya.

No es posible hablar de cómo se tira en la literatura sin mencionar a la famosa Sherezada, protagonista del libro de cuentos árabes Las mil y una noches. Al parecer, muy liberal para su época, Sheredada prefiere decir que le empujan el ariete poderoso en su brecha, créanme, suena a letra de reguetón pero así lo deja claro en la historia del visir Nureddin: “Empujó este ariete poderoso, hundiéndolo en la brecha, y la brecha cedió. Y Badreddin pudo entusiasmarse al comprobar que la perla no estaba perforada y no había penetrado en ella más ariete que el suyo, ni la habían tocado siquiera con la punta de la nariz. Y comprobó también que aquel trasero bendito nunca había resistido el peso de un cabalgador”. Si los reguetoneros supieran leer, tendrían en Sherezada toda una fuente de inspiración.

También hay quienes recorren geografías acariciando valles, montañas y colinas, quienes embisten y aman de afán, quienes hacen gemir en los cañaduzales, quienes asfixian entre sus amplias carnes de manceba, quienes hacen amores de gallo detrás de las puertas, quienes entran en ella como en una religión, a quienes la redondez de un fruto los hace estremecer y quienes enseñan, en primer lugar a hacer como las lombrices, luego como los caracoles y finalmente como los cangrejos. En definitiva, nuestra lengua permite tirar de mil maneras. ¡Bien pueda úsela!"

1.8.13

XL


El boom de las modelos XL se impone en las pasarelas mundiales
 
Renunciaron a tener una dieta de hambre, fueron en contra de lo establecido y están ganando la batalla. Rescatando la figura de una mujer curvilínea y femenina, las modelos XL se están tomando la pasarela y la publicidad.

Los más felices con esta nueva tendencia son los hombres que, cansados de ver a modelos delgadísimas y sin formas, se han volcado a los foros en Internet para alabar a las nuevas chicas de ensueño por sus bien lucidas y curvilíneas figuras. Sin embargo, ésta también es una buena noticia para cientos de mujeres, que ya no tendrán que ocultar esa talla L o 50 en su clóset.
Rellenitas y orgullosas, parece ser la propuesta actual, a la que ya se han sumado desde diseñadores de alta costura, como Jean Paul Gaultier, hasta campañas de publicidad criollas como las de productos Dove y, más recientemente, la multitienda La Polar. Esta última ha causado un verdadero furor gracias a su protagonista, la actriz chilena Mariana Loyola. “Extra Lindas” es el lema que repite la actriz, quien ha confesado sentirse orgullosa de su talla 42, haciendo que, de paso, otras miles de compatriotas comiencen a lucir sin temor sus redondeados cuerpos.

De anoréxica a top model

El caso de la modelo norteamericana Crystal Renn es el más impactante. Crystal es una chica que, como muchas, fue “descubierta” por un cazatalentos a los 14 años. El trato era simple: si ella bajaba 20 kilos, él haría de Crystal una modelo de renombre que acapararía las portadas más chic del mundo. “Me hablaba de estar en Vogue y yo pensaba que era asombroso y que era exactamente donde quería estar. Y el peso bajó”, confesó en un reportaje.
Gracias a una dieta a base de lechuga y coliflor, y a una rutina diaria de 8 horas de ejercicios, Crystal logró llegar a pesar 44 kilos. También consiguió padecer anorexia.
Sin embargo, a los pocos meses comenzó a recuperar los kilos perdidos rápidamente. “Iban cuatro meses y yo no comía ni azúcar, ni hidratos de carbono, ni grasas, y mis agentes me decían ´deberías seguir una dieta´. ¡La estoy haciendo, me están embromando!” Enfureciendo a la pobre chica que, a esas alturas, no conseguía ni el peso ideal ni quitarse las ganas de comer como todo el resto del mundo. Crystal subió 30 kilos, por lo que en la agencia en la que trabajaba (“Ford Models”), decidieron relegarla al catálogo de modelos para tallas especiales, lo que supuso un fuerte golpe para el ego de la norteamericana. Sin embargo, no sólo logró sobreponerse a eso, sino que también superó la anorexia y, de paso, sus complejos. Ahora Crystal es una de las modelos mejor pagadas, musa del diseñador francés Jean Paul Gaultier y rostro de la campaña de Mango “Why not?”. 


¿Cómo lo consiguió?
Simplemente se aceptó tal como era, lo que si bien en un principio le significó el creer que su carrera como top model había fracasado, con el tiempo se dio cuenta que su decisión le traería más beneficios que pérdidas. Ahora gana tres veces más de lo que ganaba siendo una modelo flaca, es conocida a nivel mundial y una de las modelos más cotizadas.


De modelos de tallas grandes a “top models”
Si bien el mercado norteamericano hace tiempo que sumó a su repertorio a las tallas grandes, ahora las famosas modelos “plus size” están entrando con todo a una arena que antes estaba reservada para las flacas: la alta costura.
La primera modelo “grande” en ser cotizada como una super modelo fue Emme Aronson a principios de los años 90. Toda una personalidad en EE.UU., Emme fue la pionera en abrir un campo reservado casi exclusivamente a las delgadas gracias a su belleza y desplante.
Rostro de una campaña para Revlon, portada de la revista “People” y nombrada “Mujer del Año” en 1997 por la revista “Glamour”, Emme se ha convertido en el estandarte de esta nueva camada de “grandes bellezas”.
Diseñadores como el nombrado Jean Paul Gaultier, la española Elena Miró y la marca Mango, ya se han sumado a esta nueva moda, privilegiando a modelos rellenitas y mucho más cercanas a la mujer normal que las típicas modelos ultra delgadas.
Esta nueva tendencia ha puesto sobre el tapete el viejo argumento que solían sacar a relucir los diseñadores cuando se les preguntaba porqué no escogían a chicas más normales para sus desfiles: “las mujeres delgadas lucen mejor la ropa”. A juzgar por las imágenes de Crystal para Mango, esta sentencia puede ser, por lo menos, dudosa. Con unas voluptuosas y armónicas medidas de 96-82-109, Crystal no parece darle la razón al lema que durante años han esgrimido algunos modistos.







¿Quién se resiste a estas curvas?

18.7.13

10 buenas razones para tener sexo

Con este estudio descubrieron el agua tibia...

Las 10 razones por las que tener sexo es bueno para la salud




Según un reciente estudio elaborado por la Universidad de Texas, Estados Unidos, sobre lo que le genera al ser humano tener relaciones sexuales, se puede concluir que hacerlo, con precaución y responsabilidad ¡es bueno!. Así que ya no hay excusa para no tener relaciones sexuales, eso sí, con responsabilidad.

El portal Univisión Salud hizo un recuento de las principales razones que entregó la Universidad de Texas en su estudio para asegurar que tener sexo mejora la salud:

Razón #1: Como ir al gimnasio
Se sabe que el sexo es una manera de hacer ejercicio, tales como correr, montar bicicleta o jugar fútbol.
Estudios indican que las pulsaciones durante el acto sexual aumentan de 70 pulsaciones por minuto a 150, lo mismo que le sucedería a un deportista profesional durante su entrenamiento. Tener relaciones sexuales tres veces por semana permite quemar hasta 600 calorías y mantenerse en forma a lo largo del año.

Razón #2: mejora tu corazón
El sexo estimula la actividad de varios órganos del cuerpo, incluso tu corazón. Según un estudio de la Universidad Queens tener sexo dos o más veces por semana reduce el riesgo de un ataque cardíaco a la mitad, comparado con quienes tienen sexo una vez al mes.

Razón #3: disminuye los dolores
Ya no sirve la excusa del famoso dolor de cabeza para no tener sexo. Varios estudios indican que el mantener sexo reduce las jaquecas y los dolores en general, ya que antes del orgasmo, aumentan los niveles de la hormona oxitocina, que a su vez libera endorfinas las cuales alivia los dolores corporles y jaquecas.

Razón #4: Mejora tus defensas
El tener relaciones sexuales con regularidad, es decir dos o tres veces por semana beneficia tu sistema inmunológico. Según un estudio de la universidad Wilkes en Pensilvania, tener relaciones sexuales una o dos veces por semana aumenta la presencia de un anticuerpo llamado inmunoglobulina A, el cual nos protege de contraer infecciones y resfríos.

Razón # 5: Tu piel lucirá bella
Las mujeres luego de tener relaciones sexuales producen dos veces más cantidades de estrógenos y de una hormona promotora de juventud conocida por sus siglas en inglés DHEA, que brindan suavidad a la piel y brillo al cabello. Por otra parte, se produce transpiración que es el mecanismo natural de la piel para eliminar impurezas y destapar los poros.

Razón #6: Disminuye el estrés
Una investigación de la revista escocesa Piscología Biológica estudió a 24 mujeres y 22 hombres que mantuvieron un reporte de su actividad sexual y fueron expuestas a situaciones típicas de estrés como hablar en público. La investigación descubrió que aquellas personas que tenían más relaciones sexuales respondían mejor al estrés.

Razón # 7: Mejora la relación de pareja
El amor y el afecto puede incrementan el nivel de oxitocina, una hormona que aumenta el deseo sexual y los sentimientos de afecto hacia el otro, sobre todo después de llegar al clímax. ¿No has sentido después de un orgasmo que amas más a tu pareja o que la vida te sonríe? Esa es la oxitocina.

Razón # 8: Aumenta la expectativa de vida
El sexo alarga la vida. Una investigación de la Universidad Queens en Irlanda, comparó unas 1000 personas de similar edad y condición de salud y descubrió que las personas que tuvieron la mayor frecuencia de orgasmos, mostraron un índice de mortalidad de la mitad que quienes tenían sexo esporádicamente.

Razón # 9: Combate la depresión
Durante los orgasmos o justo antes de la eyaculación, el nivel de la hormona llamada DHEA en la sangre es 5 veces mayor a lo normal. Este esteroide está presente en las mujeres y en los hombres también. Niveles altos de DHEA se asocian a la longevidad, el aumento del deseo, la mejora del humor en general y hasta una notable mejora del estado depresivo.

Razón # 10: Mejora tu autoestima
La universidad de Texas ha publicado un manual con 237 razones para tener sexo en el cual incluye una elevación de la autoestima. Tener sexo nos hace sentir mejor sobre nosotros mismos, nos vemos más lindos, deseados,nos tranquiliza y nos da felicidad sin tener que sufrir efectos secundarios.

16.7.13

Palabras como balas

Algunas palabras me producen placer, otras me hacen soñar, hay las que me duelen y unas pocas que casi me matan...


Pero sin duda prefiero las que me hacen evocar instantes vividos; bien porque los haya disfrutado a plenitud, o porque los padecí en su momento.


Esas palabras que se inscrustan hasta la médula, son las que leo de cuando en cuando en el blog Los Tipos Duros No Escriben Blogs


"Tuve que ir a la cárcel a visitarla por indicación de Nitti, que la había conocido tiempo atrás en un burdel de la calle Dearborn Sur. Le había disparado un tiro a un tipo, solo uno. Mientras dormía, poniendo el cañón de la pistola en la frente y después de haberle dormido con barbitúricos. En el registro de su casa la policía había encontrado un billete de avión a Canadá. La muchacha apenas tenía veinte años y el aspecto de una niña. Me dijo que quería alegar legítima defensa. -Lo ves difícil, cariño- me preguntó. 

Al ver su aspecto tan delicado y frágil intenté explicarle la situación endulzándola en lo posible pero la chica estaba vacunada contra engaños. Me dijo: -Encanto, hace más de cinco años que cada mañana al despertar noto resbalar por el interior de mis muslos la humedad viscosa de los piropos de la noche anterior. No te andes con remilgos. Tus palabras no pueden contagiarme nada que no haya cogido ya."

5.7.13

Nieves

Así se llama, preciosa ¿verdad?

Desgraciadamente para mí no tengo idea de como acceder a un blog que nunca antes he leído si primero no me descubren a mí y me dejan un comentario para poder seguir su rastro, por tal razón, me he perdido de una gran cantidad de textos que seguramente me esperan en algún lugar del ciber espacio para satisfacerme plenamente, en materia literaria claro.

Pues bien, gracias a que Kama y Sutra me dejaron su huella en otro blog que tenía hace años, pude descubrir el suyo y deleitarme con textos llenos de ingenio, sensualidad y finales de cuento inesperados como me gustan a mí. Ellos, en su momento, me autorizaron a publicar uno de sus textos para compartirlo con quienes me leen. Sin más preámbulos:

- Vamos a dar paso a la siguiente llamada. Buenas noches, estás en directo en “Pecado Original”. ¿Nos dices tu nombre?

- Buenas noches, Lidia, soy José Antonio.

- José Antonio, cuéntanos. ¿Cuál es tu pecado? ¿Es muy original?

- No sé qué decirte, Lidia. Yo no lo veo fuera de lo normal pero la verdad es que no lo he contado nunca porque me da que a los demás les va a extrañar y me van a mirar como a un bicho raro. Yo creo que incluso me van a considerar un degenerado, fíjate.

- Aaaaaah… y… dinos… ¿de qué se trata?

- Verás, estoy enamorado de una oveja.

- … de una oveja…

- Sí, mira, yo ya sé que dicho así suena como una barbaridad pero no lo es, de verdad, que no soy un pervertido ni nada. Te cuento. Yo nací en una aldea donde los chavales nos iniciábamos en el sexo con el ganado. A ver qué íbamos a hacer, si no había otra cosa. Las chicas no se dejaban hacer nada y nos salían ya las pajas por las orejas. O sea, entiéndeme, no es que nos hiciéramos pajas con las orejas sino que nos pasábamos el día meneándola pero necesitábamos otra cosa y ahí estaban las ovejas. Algunos se dedicaban a las gallinas pero a mí las gallinas no terminan de convencerme, no son nada acogedoras, son mucho mejor las ovejas.

- Ya…

- Sí, de verdad, las ovejas son otra historia. Bueno, la cosa es que yo dejé el pueblo y me vine a Madrid a estudiar, y cuando terminé la carrera pues lo normal: me casé con Nuria, una compañera de la Facultad, y tuvimos un niño. Y hasta entonces no había vuelto al pueblo. O sea, sí, había vuelto al pueblo a pasar un fin de semana, o la Navidad, o para celebrar el cumpleaños de mi madre, pero viajes relámpago, vaya, sin tiempo para nada. Pero cuando nació el niño nos fuimos allí a pasar las vacaciones de verano, por aquello de que es más sano que la ciudad, y que estuviera en contacto con sus raíces, y esas leches, que mecagoentodo si lo llego a saber me hago defensor del desarraigo y el niño que se acople como pueda.

- ¿Por qué, José Antonio?...

- Pues porque ese verano volví a darle a las ovejas. Porque una tarde salí a caminar por el monte y al subir una loma allí estaban ellas: blancas, suaves, acogedoras. Y mira, Lidia, igual si hubiéramos estado bien no habría pasado nada, pero Nuria llevaba meses empalmando unas candidiasis con otras y claro, me tenía a pan y agua. Que de sexo nada, otra vez a darle a las pajas.

- Ajá…

- Así que subí al monte y las miré, y se me encendió el cuerpo, y se me subió de golpe la sangre a la cabeza. Y a lo mejor te parece una locura pero había una que me pareció especialmente seductora, una que se ofrecía así como medio abierta… uf, ahí fue cuando noté un calentón que te mueres y me encontré empalmado como cuando tenía quince años. Y me la tiré.

- Ah…

- Me la tiré esa tarde y me la estuve follando todo el mes. Todas las tardes subía al monte y ella, en cuanto me veía llegar, se acercaba, se daba la vuelta y se me ofrecía amorosa. De verdad. Yo sé que me esperaba, que ella también se pasaba todo el día pensando en mí. Y cuando la penetraba se quedaba quietecita y relajada, y balaba muy bajito, como en susurros. Total, que cuando acabó el mes me vi incapaz de separarme de ella. Es que se me abrían las carnes, vaya, así que se la compré a mi primo y me la traje a Madrid.

- ¡…!

- Sí, la tengo en el piso, en la terraza.

- Qué me dices! La oveja… la tienes en la terraza…

- Te parezco un degenerado, un vicioso ¿verdad?

- José Antonio, en “Pecado original” no juzgamos a nadie, no te juzgamos, ni juzgamos a tu amiga.

- Perdona, perdona, Lidia, es que tengo los nervios destrozados. Porque yo me traje a Nieves, es que la llamo Nieves, es bonito ¿verdad? Pues para traerme a Nieves puse como excusa lo rica que estaría para la cena de Noche Vieja porque claro, tú me dirás si no cómo iba a justificar la oveja delante de los amigos, los vecinos, los compañeros…

- … y Nuria.

- Sí, bueno, Nuria. Al principio a Nuria le hizo gracia lo de tener una oveja en la terraza. Bueno, y se la sigue haciendo. Porque no ha relacionado nuestra falta de sexo con Nieves. Es que desde que Nieves está en casa Nuria y yo no hemos vuelto a follar. Primero Nuria casi no lo notó porque con eso de las candidiasis recurrentes el médico le había recomendado reducir el sexo, pero desde hace unos meses está como desesperada, me persigue, me pregunta, me acosa, llora. Y yo no puedo. Simplemente no puedo. Acaricio a Nuria, pienso en Nieves, y se me baja. Y claro, Nuria está cada vez más atacada, me espía y todo, porque se cree que tengo una amante, y cada vez me resulta más difícil salir a la terraza para follar con Nieves. Porque ésa es otra, que tengo que follarme a Nieves a escondidas, saliendo a la terraza de madrugada y teniendo cuidado de que no me vean Nuria ni los vecinos. Un estrés, vaya.

- Entiendo…

- Y lo peor no es eso, Lidia, lo peor es que estamos en diciembre, se acerca la Navidad, y yo… yo… me veo incapaz de sacrificar a Nieves. No sé yo, estoy pensando que… ¿y si por Navidad nos comemos a Nuria?

- ¡...!

- Ya, si a veces también a mí me parece una locura. Sobre todo por el niño, que no sé cómo llevaría lo de que Nieves fuera su madre. Y los hermanitos... porque me da que con Nieves no tendría hijos ¿verdad? ¿tú qué piensas, Lidia?

- ¡¡¡...!!!

- ¿Lidia???...

4.7.13

¡Mírame!


"MÍRAME
ME VES ALTIVA Y ORGULLOSA
MÍRAME
COMO SI FUERA INDIFERENTE
COMO SI ME OLVIDARA
DE QUE PERDÍ TU AMOR
DE QUE ESTOY SOLA.

MÍRAME
PERO HACIA DENTRO DE MI ALMA 
MÍRAME
Y ENTENDERÁS QUE SÍ HE CAMBIADO
SOY MUCHO MÁS SEGURA
SOY MÁS MUJER QUE AYER
PERO SIN TI.

TE EXTRANARÁ SABER
QUE HE VUELTO A SONREÍR
Y QUE HE RECUPERADO MI SONRISA, MI CANCIÓN
DE NUEVO TENGO EN MÍ
EL ÍMPETU DE AYER Y LA SIMPLE ILUSIÓN
DE QUERER SER FELIZ.

YA TODO TERMINÓ
NO HAY NADA MÁS QUE HACER
Y AUN CUANDO ASÍ ME CUESTE OLVIDARTE DESPUÉS...

MÍRAME
NO ME VERÁS LLORANDO NUNCA
MÍRAME
QUE MÁS QUE TÚ LLORÉ CUANDO PERDÍ,
LO QUE FUIMOS LOS DOS."
Eduardo Cabas (Tonada Llanera)

20.6.13

Y tú... ¿qué piensas?

"Cuando piensa en follar conmigo... y sé que lo está pensando, ¿cómo se lo imagina, doctor?
Mmmm se que no puede contestar, así que... piénselo. 
¿Le gusta de pie?, ¿yo encima?, ¿usted encima?, ¿le gusta por detrás?, ¿de rodillas?... ¿con mi cara en la almohada?, ¿le gustaría darme unas bofetadas, solo unos cachetes, sin golpear a fondo?, ¿o le gustaría darme duro?. 
¿Quiere correrse en mi boca?
Y si le dijera que me masturbo pensando en usted... 
Que llego al orgasmo pensando en usted cuando se corre, ¿eh?. 

Creo que se ha acabado el tiempo por hoy. 
No quiero seguir con la terapia. 
Envíeme una factura". 
Catherine Tramell
Instinto básico 2


En mi opinión, el monólogo antes arriba citado, es lo único que merece la pena de esta película.