30.7.13

Comienzo


Desde que recibí su primer privado supe que se había hecho clic entre nosotros, así que cuando la conversación derivó a ese tema, éste fluyó naturalmente.

-¿Te gustaría que te domine?
-Sí, me gustaría, pero me da miedo
-Ya lo probaremos algún día, pero, ¿miedo de qué?
-No sé, ahora mismo me late el corazón a mil por hora, pero seguro que contigo será más fácil
-Ojalá pudiera verte, seguro que estás rojo como un tomate jajajaja
-Es eso que te gustaría hacer, que siempre te ha gustado hacer, pero que nunca te has atrevido y sí, creo que me parezco a un tomate
-Te aseguro que por aquí puede ser igual de intenso, incluso más intenso creo yo, porque por este medio te puedes abrir más, no sé si me comprendes, te sientes a salvo ¿me explico?
-Sí, creo que sé lo que me quieres decir
-Cuando no quieres más, simplemente te desconectas y ya está
-Te entiendo
-No hay eso del amante que te puede llegar con un mal rollo a la casa o al trabajo; obviamente me dirás que tampoco hay algo fundamental como es el tacto, el olfato, el gusto, pero lo prefiero así
-Imaginarlo es bello, imaginarte es excitante
-Soy muy quisquillosa para muchas cosas y estoy segura que un cara a cara rompería el hechizo, por lo pronto se me ocurre que podríamos intentar un día a la semana
-Por mí vale, estaría dispuesto a atreverme
-No tengas miedo, confía en mí, será un descubrimiento mutuo
-Pero te aseguro que soy un pardillo en esto, aunque supongo que ya lo sabes, confío en ti
-Vamos a hacer una cosa si te parece, ve pensando en todo lo que quisieras que experimentáramos juntos y me lo vas escribiendo día a día en un correo, así la próxima vez sabré por donde empezar
-Me has puesto deberes
-Esa es la idea, me dirás que te gusta más, que te llama la atención
-Sí, pero si te parece ridículo lo que digo...
-No me va a parecer ridículo, conmigo puedes ser como quieras ser, como te nazca ser, hacer todo lo que quieras
-Vale yo lo intento, pero si sale mal que sepas que será por mi culpa
-Si sale mal, no es culpa de nadie, simplemente no funcionó como hubiéramos deseado y ya, no hay que darle más vueltas... 




Hace días que estás en mi mente a diario, me excita descubrirte poco a poco, saber que me voy alojando en tu cerebro como un tumor que no puedes ni quieres extirpar.
Estoy húmeda y con sabor a mar, mi mar que empieza a desbordarse cuando te pienso...

23.7.13

Isabella D'este

Este manuscrito lo encontré dentro de las cajas seriadas 1532-1535 del Archivo del Obispado de Palencia que contenían parte de la correspondencia epistolar entre Castilla y sus embajadores en Italia. El lacre estaba sin romper. Lo muestro aquí por si fuera ejemplo que sirviese para la salvación de nuestras almas y cuerpos. 

Dice así:
"……Sus ojos glaucos nunca me ofrecieron confianza, era perversa, autoritaria, caprichosa, malévola y… hermosa. Hermosa todavía a los sesenta años. 
Me llamo Gonzalo de Montalvo, secretario del embajador de Castilla en la Corte de Mantua. Amante de Isabella D´este, la marquesa. 

Cuando abandoné su lecho un amanecer de la primavera de 1502, creí que no volvería a verla .
"Ven, quiero darte algo". Ese fue su escueto mensaje. Después de 32 años eso era todo. 

La audiencia se alargaba tediosamente. Gestos corteses, reverencias, sonrisas y gentilezas que encubrían traiciones, sobornos y crímenes. Veía el espectáculo con la indiferencia que dan los años de servicio en una corte italiana. Ella sentada, hierática, contemplaba a todos y a todo. Impasible, igual de fría y serena que cuando el Santo Padre Alejandro VI la sentó sobre su regazo y hurgó en sus pechos mientras le contaba que los tenía igual que su sobrina Lucrecia. 
Sin atisbo de sentimiento alguno, como cuando castigó empuñando el látigo a su criada por fornicar con uno de sus amantes. 
“Eres mi amante tan sólo por tu miembro gordo”. Yo me engañaba con la esperanza de producir en su corazón un atisbo de amor. Nunca me engañó, me engañé yo.

Se acercó un criado y me llevó a un cuarto que reconocí al instante. La Estancia de Alabastro, pintada y decorada para ella por los artistas más dotados de su tiempo. Me acuerdo bien de la bacanal inaugural. Fernando de Gonzaga su esposo, ebrio de deseo y vino fornicó aquella noche con todo efebo que encontraba a su paso, ella reía y reía y nos animaba a todos a follar y beber como endemoniados. Glorificábamos a Baco y Venus noche tras noche en aquella estancia secreta y lujosa.

-¿Recuerdas Gonzalo?
Ensimismado por las imágenes del pasado no había sentido su presencia a mi espalda.
-¿Qué quieres?
-Regalarte algo.
-No tengo ascendencia ninguna con el embajador así que no busques un soborno; tampoco soy ya tan diestro con la espada, así que no puedo ser tu sicario; ni me animan ya los juegos del amor por lo que tampoco puedo ser tu mensajero ni confidente-. Respondí. 

Se apartó de mí hasta sentarse en un sillón apartado en la penumbra, mientras sus ya famosas carcajadas resonaban en la estancia.
-Bueno… todavía tendrás el miembro gordo ¿no?-, y sus carcajadas se hicieron más sonoras aún. 
Iba a contestarle con un improperio a la altura de su insulto, pero, con un ademán de su mano me mandó callar. 
-Sólo quiero regalarte algo, sin contra partida alguna, sin pedirte nada a cambio.

Y eso resultaba increíble para mí, acostumbrado como había estado a pagar con mis servicios cada gota de placer que aquel demonio de mujer me dio... 
Una noche deleitosa como pago del asesinato de un Cardenal demasiado estricto con la moral de aquella corte. 
Una felación para animarme a amenazar espada en mano a un prestamista demasiado remiso a soltar sus doblones a la marquesa.
Una semana entera fornicando sin descanso después de salir indemne de Roma tras negociar una alianza ventajosa para sus estados.
Y así… una larga lista de servicios deshonrosos y voluptuosas recompensas. 

-Parece que no te agrada mi generosidad. Acércate, mi vista ya no es la de antes. No tengas miedo-
"No tengas miedo…" me dijo mientras de la mano me introducía por primera vez en su lecho junto con dos amantes más. "No tengas miedo y dame placer como ellos…" Instantes que no se borran y que vuelven ahora que ella esta frente a mi. La penetrábamos por todos sus orificios, la embestíamos como posesos en un baile demoníaco, ella besaba y nos hacia besar entre nosotros, gemía y pedía más… y empezábamos de nuevo sin concedernos apenas descanso, sudábamos y nos refrescábamos con la saliva de la boca más cercana… hasta saciarla, hasta saciarnos, hasta desfallecer. Dios tenga piedad de nuestras almas. 

-¿Estas bien?- me preguntó.
-Sí.
-Tira de esa tela y descubre eso.

Me acerqué a lo que parecía un caballete. Cuando retiré la tela un fantasma de mi juventud apareció ante mis ojos.

-Es para ti. Pensé que te lo debía, y ya sabes que yo pago mis deudas.
-No me debes nada y no quiero un retrato tuyo. 

El lienzo me traía de nuevo a la Isabella D´este que me esclavizó y me convirtió en un reflejo de su maldad. Joven, segura, sin atisbo de sentimiento humano en su mirada, atractiva como un secreto oscuro, esplendorosa en lozanía juvenil. Eso era lo que el pintor había capturado.

-Quiero que me recuerdes así Gonzalo… y no como me ves ahora, envejecida, marchitada y anhelando que me lleve la muerte-. Hizo una pausa antes de seguir… 
-Me queda poco, la sífilis esta devorando mi cuerpo-, confesó sin alterar su voz.

Ninguna otra enfermedad podría haber sido más adecuada para aquella puta de todos y amante de ninguno, la sífilis, la que llamaban la peste española. A saber que príncipe de la Iglesia, aristócrata, criado, amante o servil hombre se la contagió. Pero aquella anciana que ahora pedía mi compasión era la misma perra que en el lecho sobre el que descansábamos después de fornicar, me decía serenamente como una matrona, que había matado con sus venenos el hijo que yo había engendrado en su vientre. No me lo creí hasta que el paso del tiempo y su vientre liso me lo confirmaron. 
-¿Crees que sólo por tener un miembro gordo voy a parir un bastardo tuyo?-
Salí de su alcoba mientras sus insultos perseguían mis pasos… Hace ya 32 años.

Me acerqué más al cuadro.
-Tú ya no me la pones dura. Sólo te deseo que la sífilis acabe pronto su trabajo-. Me giré y me dirigí a la puerta….

-Cabrón, hijo de puta, amante de Satanás, maldigo a tu estirpe de mujerzuelas...
Todavía cuando bajaba por las escaleras que conducían a la puerta del palacio oía sus insultos. 

Al cabo de un año murió entre los dolores más horrendos imaginados y con su cuerpo putrefacto comido por los gusanos. Así acabó la historia de la mujer más admirada de la Cristiandad, la más hermosa, la más ensalzada en poemas y la más plasmada en cuadros, la más puta, mi amante, mí amada, Isabella D´este. Nunca reclamé su retrato y nunca he dejado de recordarla."


Nota: Isabella D´este encargó a los 60 años de edad a Tiziano dos cuadros.
Uno de su vejez y otro de su juventud. El primero se perdió. El segundo lo pintó Tiziano inspirándose en un retrato realizado por Leonardo Da vinci en su juventud. 

Isabella fue la mujer más admirada del Renacimiento por su cultura, inteligencia y belleza. El resto es invención mía.

20.7.13

Después del cine

No recuerdo absolutamente nada de la trama de la película, sólo el sabor agridulce de su lefa y sus besos fogosos que me encendían y me ponían a cien!!!!! 

Lo malo de estar casada y vivir en una ciudad pequeña es el riesgo de que te puedan pillar mal aparcada, por eso tan pronto se iluminó la sala le dije que nos fuéramos para mi casa a continuar lo que habíamos empezado, teníamos un par de horas pues mi marido debía llevar a mi hijo a su clase de piano.


Cuando entramos al edificio la luz del recibo se había fundido y todo estaba en penumbra, por supuesto no dejamos pasar la oportunidad (oscuridad madre de todos los vicios) y me arrinconó contra la pared; otra vez sentí su boca devorando la mía, su lengua que entraba y hurgaba con desespero, me mordía, sus manos apretaban mis nalgas, me atraía hacia él y frotaba su polla contra mi vientre, sentí como se le ponía muy dura y con ganas de clavármela de inmediato, así que empecé a bajar la cremallera de su pantalón para liberarla. Sus manos empezaron a buscar bajo mi falda y encontraron lo que deseaban, sentí sus dedos hurgando en mi coño entrando con facilidad ya que me tenía empapada, mis jugos empezaban a chorrearme por los muslos y sus besos eran más intensos haciéndome estar al borde del orgasmo, pero cuando me veía así, paraba, los sacaba para hacerme rogarle que volviera a metérmelos...

Sonó una puerta y a duras penas tuvimos tiempo de medio componernos.
-Buenas noches- saludó la empleada de una vecina, estoy segura que se dio cuenta de lo que estaba pasando, pero no dijo nada más; por tal razón, le susurré que no diéramos más espectáculo y entráramos al apartamento, allí estaríamos más cómodos. 

Mientras abría la puerta él me besaba el cuello y me metía la mano bajo la falda acariciando mi coño que seguía empapado y caliente, ya no aguantábamos más...
Al entrar, casi me caigo muerta cuando salió mi hijo a nuestro encuentro, ¡¡¡MAMI HOY NO HUBO CLASE DE PIANO!!!

18.7.13

10 buenas razones para tener sexo

Con este estudio descubrieron el agua tibia...

Las 10 razones por las que tener sexo es bueno para la salud




Según un reciente estudio elaborado por la Universidad de Texas, Estados Unidos, sobre lo que le genera al ser humano tener relaciones sexuales, se puede concluir que hacerlo, con precaución y responsabilidad ¡es bueno!. Así que ya no hay excusa para no tener relaciones sexuales, eso sí, con responsabilidad.

El portal Univisión Salud hizo un recuento de las principales razones que entregó la Universidad de Texas en su estudio para asegurar que tener sexo mejora la salud:

Razón #1: Como ir al gimnasio
Se sabe que el sexo es una manera de hacer ejercicio, tales como correr, montar bicicleta o jugar fútbol.
Estudios indican que las pulsaciones durante el acto sexual aumentan de 70 pulsaciones por minuto a 150, lo mismo que le sucedería a un deportista profesional durante su entrenamiento. Tener relaciones sexuales tres veces por semana permite quemar hasta 600 calorías y mantenerse en forma a lo largo del año.

Razón #2: mejora tu corazón
El sexo estimula la actividad de varios órganos del cuerpo, incluso tu corazón. Según un estudio de la Universidad Queens tener sexo dos o más veces por semana reduce el riesgo de un ataque cardíaco a la mitad, comparado con quienes tienen sexo una vez al mes.

Razón #3: disminuye los dolores
Ya no sirve la excusa del famoso dolor de cabeza para no tener sexo. Varios estudios indican que el mantener sexo reduce las jaquecas y los dolores en general, ya que antes del orgasmo, aumentan los niveles de la hormona oxitocina, que a su vez libera endorfinas las cuales alivia los dolores corporles y jaquecas.

Razón #4: Mejora tus defensas
El tener relaciones sexuales con regularidad, es decir dos o tres veces por semana beneficia tu sistema inmunológico. Según un estudio de la universidad Wilkes en Pensilvania, tener relaciones sexuales una o dos veces por semana aumenta la presencia de un anticuerpo llamado inmunoglobulina A, el cual nos protege de contraer infecciones y resfríos.

Razón # 5: Tu piel lucirá bella
Las mujeres luego de tener relaciones sexuales producen dos veces más cantidades de estrógenos y de una hormona promotora de juventud conocida por sus siglas en inglés DHEA, que brindan suavidad a la piel y brillo al cabello. Por otra parte, se produce transpiración que es el mecanismo natural de la piel para eliminar impurezas y destapar los poros.

Razón #6: Disminuye el estrés
Una investigación de la revista escocesa Piscología Biológica estudió a 24 mujeres y 22 hombres que mantuvieron un reporte de su actividad sexual y fueron expuestas a situaciones típicas de estrés como hablar en público. La investigación descubrió que aquellas personas que tenían más relaciones sexuales respondían mejor al estrés.

Razón # 7: Mejora la relación de pareja
El amor y el afecto puede incrementan el nivel de oxitocina, una hormona que aumenta el deseo sexual y los sentimientos de afecto hacia el otro, sobre todo después de llegar al clímax. ¿No has sentido después de un orgasmo que amas más a tu pareja o que la vida te sonríe? Esa es la oxitocina.

Razón # 8: Aumenta la expectativa de vida
El sexo alarga la vida. Una investigación de la Universidad Queens en Irlanda, comparó unas 1000 personas de similar edad y condición de salud y descubrió que las personas que tuvieron la mayor frecuencia de orgasmos, mostraron un índice de mortalidad de la mitad que quienes tenían sexo esporádicamente.

Razón # 9: Combate la depresión
Durante los orgasmos o justo antes de la eyaculación, el nivel de la hormona llamada DHEA en la sangre es 5 veces mayor a lo normal. Este esteroide está presente en las mujeres y en los hombres también. Niveles altos de DHEA se asocian a la longevidad, el aumento del deseo, la mejora del humor en general y hasta una notable mejora del estado depresivo.

Razón # 10: Mejora tu autoestima
La universidad de Texas ha publicado un manual con 237 razones para tener sexo en el cual incluye una elevación de la autoestima. Tener sexo nos hace sentir mejor sobre nosotros mismos, nos vemos más lindos, deseados,nos tranquiliza y nos da felicidad sin tener que sufrir efectos secundarios.

16.7.13

Palabras como balas

Algunas palabras me producen placer, otras me hacen soñar, hay las que me duelen y unas pocas que casi me matan...


Pero sin duda prefiero las que me hacen evocar instantes vividos; bien porque los haya disfrutado a plenitud, o porque los padecí en su momento.


Esas palabras que se inscrustan hasta la médula, son las que leo de cuando en cuando en el blog Los Tipos Duros No Escriben Blogs


"Tuve que ir a la cárcel a visitarla por indicación de Nitti, que la había conocido tiempo atrás en un burdel de la calle Dearborn Sur. Le había disparado un tiro a un tipo, solo uno. Mientras dormía, poniendo el cañón de la pistola en la frente y después de haberle dormido con barbitúricos. En el registro de su casa la policía había encontrado un billete de avión a Canadá. La muchacha apenas tenía veinte años y el aspecto de una niña. Me dijo que quería alegar legítima defensa. -Lo ves difícil, cariño- me preguntó. 

Al ver su aspecto tan delicado y frágil intenté explicarle la situación endulzándola en lo posible pero la chica estaba vacunada contra engaños. Me dijo: -Encanto, hace más de cinco años que cada mañana al despertar noto resbalar por el interior de mis muslos la humedad viscosa de los piropos de la noche anterior. No te andes con remilgos. Tus palabras no pueden contagiarme nada que no haya cogido ya."