El otro día hablando con un amigo me contó que había estado en un baile o reunión (no me quedó claro) de máscaras. Se permitía todo, la única condición era que no se podían quitar las máscaras mientras estuvieran ahí. Folló con dos mujeres y esta es la hora que no está seguro si alguna de las dos era su pareja, ya que acordaron no hablar para evitar reconocerse la voz, y cumplieron.
Le dije que me llamaba la atención lo de la máscara y que tal vez escribiría un relato al respecto, aquí está:
Sentada en
un banco se quejaba la prostituta de pelos amarillos, trompuda, con minifalda
imitación cuero, botas negras subidas hasta las rodillas, lencería adquirida en
una tienda de saldos.
Qué noche, -decía al tiempo que se jalaba las medias de nylon- he estado con un
tipo que ha llorado toda la noche; no quería follar, hubiera sido preferible,
era uno de esos cabrones, celosos, enfermizos, ¿Qué crees que hizo el hijo de
puta?
Un día se
puso una máscara, sí, como lo oyes, una máscara, y esperó a su esposa en el
camino del trabajo a su casa, la atacó, la llevó a un terreno baldío, allí la
violó y al darse cuenta de que no oponía resistencia, es más, que gozaba como
nunca, la ahorcó.
No pudo
resistir ver a su mujer gritando de placer en manos de un desconocido; le
apretó el cuello y la dejó allí abandonada; hubieras oído como lloraba el
hombre, y la pobre de su mujer, morir en esa forma, atacada por un
enmascarado...
PD: Dudo mucho que una mujer goce al ser violada, aunque de todo se ve en la viña del Señor...
Entonces queda claro que es una fantasía ¿verdad? Y como es un relato fantástico, y es mi blog, puedo escribir e imaginar lo que me de la gana.